y en lugar de esperar en un café
viendo cómo se me escapa
el tiempo entre los dedos,
he caminado para hacer una visita a mi pasado.
Lo he encontrado enfermo terminal, seco, vacío y otoñal.
Lo he encontrado casi muerto, solitario y frío, sin historia que contar.
Le di mi pésame y no lloré.
Hice frente a su recuerdo y no se me encaró.
Gané la batalla de la aceptación.

¡Chúpate esa!
Sin palabras. Para mi gusto, de lo mejor que has escrito. Ole.
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